martes, 8 de julio de 2008

10. Cuento breve: El Presidente

Había una vez un presidente muy poderoso de un país muy grande. Su mayor pretensión era proteger a su pueblo de los peligros externos. Por eso gastaba gran parte del dinero del estado en armamento para la paz y la seguridad. Quería asegurarse de que ningún otro país pudiera atemorizar a sus pobres y desvalidos ciudadanos, e investigaba los países que más miedo le daban para averiguar el tipo de armamento que poseían. Tan preocupado estaba que, aunque no encontraba las armas, por si acaso, los invadía y mataba a sus militares, y también a muchos civiles con sus esposas e hijos, no fuera que se trataran de milicianos disfrazados. Su preocupación crecía y ya no sólo le preocupaban las amenazas terroristas, sino que empezó a temer por las catástrofes naturales. Tanto era así, que llegaron a sus oídos noticias sobre un bosque de grandes dimensiones que corría peligro de incendiarse, y para evitar tal desgracia decidió por el bien de todos y su seguridad talar ese bosque.

Al cabo de unos años, poco antes de dejar su cargo de presidente, pronunció un discurso en el que aseguraba haber logrado sus expectativas: dijo a sus ciudadanos que se tranquilizasen porque ya no habría nunca más incendios, pues ya no quedaban árboles; que no habría más pobreza, pues los pobres habían muerto de hambre y S.I.D.A; ya no habría más terrorismo, pues sólo él poseía armas de destrucción masiva; y ya no pasarían frío pues tenía todo el petróleo del mundo para calentarse; en definitiva, que había logrado traer la paz y la prosperidad a su pueblo.

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