viernes, 5 de diciembre de 2008

* Me declaro reaccionario

En estos tiempos de buen talante, memoria histórica, educación para la ciudadanía, y aprender inglés a toda costa, se lleva mucho la cultura de camiseta, o de ping, si se prefiere. A menudo uno se encuentra con títulos pomposos pero sin chicha; con propuestas cuyos enunciados invitan al buen rollito, pero sus contenidos son como anaclerías chachis de fuxia fashion completamente vacías y llenas de polvo. Y poco falta para que hagan alguna asignatura, de ésas que están poniendo para sustituir el latín, lingua mortis (y rematada), que consista en quemar santos de cera y compartir con todos tus compañeros la sensación de liberalismo que tal hazaña implica, eso sí, sin tener en cuenta las faltas de ortografía, que eso es de fachas reaccionarios. ¡Ay Dios mío, si Don Francisco levantara la cabeza! Y no me refiero a Franco, no, que ése ya se encargó de hacer olvidar a los españoles la historia de España, sino a Giner de los Ríos, y a sus compadres de la Institución Libre de Enseñanza. Sí, aquellos locos que hacían que ser español fuera ser intelectual, científico, artista, erudito, y, sobretodo, historiador y conocedor de sus tradiciones. Aquellos que abogaban por una educación superior para gente popular y no por una educación popular para gente superior. Por eso hoy en día me he decantado por ser reaccionario, vamos, facha, de los que le dan importancia a escribir “burro” con “b”, y usan la “k” para “kilo” o “kilómetro” y no para “ke pasa kolega, kel mundo es muna kk y está lleno frankistas ke me kieren obligar a hablar el puto español” y que escriben esto en el ordenata de novecientos pavos de su viejo con cincuenta megas de ádese ele, mientras se pimplan una cocola bien fresquita y se hacen una foto para el maiespeis con su camiseta del Che marca registrada. Pero vamos que si soy reaccionario, de los que leen a Berceo y todo. También me declaro machista, ¡qué monstruo! (que no mounstro, como dicen algunos) porque me niego a decir que las miembras y miembros de este mundo son chupiguais de la muerte. Y también soy sexista, porque digo “violencia de sexo” y no “de género”. Qué paleto retrógrado soy que aún sigo creyendo que el género masculino y femenino es para las palabras y que la distinción entre hombre y mujer, varón y hembra, o como se quiera, se expresa como “sexo masculino o femenino”.

Y para rematar me declaro pepero, porque creo, y permítaseme la pelota (también peco de adulador) que unas de las pocas personas que quedan en este país con cerebro y con cojones son Reverte y Dragó, afamadísimos miembros del partido popular según la izquierda molona.

Espero que nadie se tome a mal este desahogo, y doy por hecho que ningún lector se dará por aludido con lo que se critica, si es que ha entrado en el blog a través del título, ya que el griego es cosa de viejunos. Y si no, que me critiquen a gusto, que para eso están los blogs, para hablar con rienda suelta de lo que se ignora bajo el amparo de la libertad de expresión y la firma anónima, como un humilde servidor acaba de demostrar en esta deslavazada entrada. Fin.

jueves, 4 de diciembre de 2008

* Seres extraños

En este mundo pacífico y deportivo, hay una raza de seres extraños que habita en las profundidades de las bibliotecas. Son Aquellos A Los Que No Les Gusta El Fútbol. Pardiez, qué dura es la vida para estos pobres ciudadanos. Por cada tres minutos dedicados a una noticia tienen que soportar media hora de resumen deportivo, aparte de los programas dedicados exclusivamente al comentario de goles y jugadas, donde gente de toda índole desborda información con su magnífico saber futbolístico, como auténticos intelectuales debatiendo la trascendencia del pase. Y ¡ay! Cada cuatro años viene lo peor, el esperadísimo mundial. Y ocurre como con las elecciones, a todo el mundo se le olvidan los problemas, y acuden con seráfica sonrisa a apoyar ¡todos a una! a la selección, sacando al Manolo, el del bombo, que todos llevan dentro, a base de cañas y oreja, palillo en boca, como si hicieran el sacrificio de engordar por ellos.

Y mientras, los pobres marcianos que no disfrutan con esta afición, intentan leer un buen libro entre bocinazos, trompetas y atronadores gritos de “Gol”; o aprovechan para ir, a espaldas de la masa entregada a su equipo, cual ratones desertores (de los de biblioteca), a roer a gusto las obras de arte de los museos libres de colas y turistas, contemplando las pinceladas en absoluto silencio.

Allá cada cuál con sus aficiones, y que cada uno juegue al Teto como le plazca, pero que no hagan del ocio sodomía, ni del onanismo extravagancia. Y perdón por la metáfora soez, pero es que me da por culo el dichoso tema.

lunes, 1 de diciembre de 2008

* Priamo en Hamlet

Con permiso de Kaesar me voy a permitir la licencia de copiarle una de las entradas poniendo un fragmento del Hamlet de Kenneth Branagh. Se trata de la escena en que Charlton Heston recita en Palacio la muerte de Príamo. Al igual que el episodio del blog de Kaesar, éste merece la pena verlo en absoluto silencio y calma, sin prisa y sin distracción, para sumergirse de lleno en tan divinas palabras.